Envueltos en sábanas, el cuerpo desnudo, las piernas entrelazadas como arañas atrapadas en su propia tela, sintiendo nuestros brazos en el cuerpo como caparazones.
Nos besamos, sonreímos, nos miáramos y sonreímos. Y quisiera abrirte mi corazón, como un estallido de estrellas, dejando que las palabras que cruzan mi cabeza afloren por mis labios, amándote, besándote, sintiéndote, deseándote,
Pero callo.
Una tímida sonrisa se dibuja en los labios, una sonrisa de silencio, una sonrisa detenida en el rostro. Y me miras y me besas y sonríes. Sonríes como yo sonrió, me miras como yo te miro, me besas como yo te beso. Y callas.
También callas.
Hay algo en nuestras sonrisas que grita, que reclama, que anhela, que desea y que sueña,
Pero callamos.
Sólo queda el silencio de nuestra sonrisa en las noches que somos tu y yo.
Hablándonos en silencio.
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